¿Plástico y futuro?

A todos nos preocupa el medioambiente, o por lo menos, debería.

Hay un gran enemigo común que lleva años y años en el subconsciente de todos los seres humanos: El Plástico.

Es un asunto muy complicado y se han escrito innumerables artículos y entradas de blog sobre ello, pero parece que nunca es suficiente. (nadie se da por aludido)

El problema no es del plástico en sí, sino del uso indebido que muchísimas veces se hace de él.

A modo de introducción, recordar que, a partir de la segunda guerra mundial, y con el descubrimiento del petróleo, el plástico surgió como un abaratamiento de los costes de producción de muchos diseños, a nivel de mobiliario, de envases, de coches...hasta la gran entrada en el mundo tecnológico de móviles, ordenadores, pero incluso hasta lo encontramos en ámbitos tan necesarios como en el de la medicina.

¿Cuál es la lucha entonces si aporta grandes beneficios? El problema viene de varios frentes, pero el medioambiente y la salud son dos de los campos más importantes por los que debemos combatir este uso excesivo.

Desde la creación de plásticos a comienzos del s.XX se han generado más de 8.300 millones de toneladas, pero lo preocupante es que hemos generado más de la mitad de esta cifra, en los últimos 15 años. Su creciente producción y uso desproporcionado contaminan el planeta, perjudican la salud de las personas y afectan a los ecosistemas acuáticos de manera peligrosa.

El problema reside en que el plástico también posee grandes ventajas entre las que se debe destacar que:

- Permite ahorrar agua, energía y emisiones de CO2. Un coche puede ahorrar hasta 750 litros de combustible a lo largo de su vida útil gracias a la ligereza que adquiere al estar fabricado mayormente con plástico.

- Es duradero. Está comprobado que el 60% de los productos hechos con plástico duran de 5 a 50 años, por lo que ahorra muchos recursos. Además, no se oxidan y son resistentes a la corrosión y a los ataques de diferentes agentes químicos, de ahí su uso en envases.

- Su bajo costo y su rápida producción en serie.

- Son materiales muy ligeros, livianos debido a su baja densidad.

- Son materiales aislantes.

- Son materiales fácilmente moldeables y flexibles, por lo que aportan grandes diseños complejos sin alto gasto de energía.

¿Cuál es la lucha entonces si aporta múltiples beneficios? ¿Es posible proteger el medio ambiente sin prescindir de las ventajas que presentan los plásticos y sus propiedades? Grandes preguntas y respuestas arduas…Uno de sus hándicaps reside en la mala gestión de sus residuos y en la ausencia de concienciación de reducción de consumo, reutilización y reciclaje.

Uno de los hechos claros a día de hoy, es que los plásticos deberían tornarse en materiales más seguros para la gente y el planeta.

Una de las ideas que han surgido es la de crear una economía circular, baja en carbono, creando un nuevo ciclo productivo. Ya existen plásticos obtenidos a partir de la captación de CO2 o de fuentes orgánicas, biológicas y renovables.

Se ha puesto en auge los llamados “plásticos verdes”, que tienen materias primas renovables. Se están creando también plásticos realizados con polímeros que en su proceso de desintegración no dejan residuos, (almidón de maíz, patata, caña de azúcar…) y que se descompongan entre 30-60 días. Son termoplásticos, de baja resistencia térmica, alta rigidez y fragilidad. Gracias a estos polímeros, se crea el ácido poliláctico PLA, que puede sustituir a plásticos tan dañinos para la salud como el polipropileno PP.

Además, la creación de nanobiopolímeros permite además mejorar el rendimiento y las propiedades de los nuevos plásticos (más resistentes y livianos, adaptados a las temperaturas y luz necesarias según el caso...)

El valor de la sostenibilidad ya no debe ser un valor agregado sino un parámetro básico en lo que a plásticos se refiere. ¿Y si se reutilizaran y tuvieran una vida útil más larga? Sector textil, construcción, mobiliario, informática, medicina, envases...estamos al principio de una gran carrera…

Bruselas ha establecido que en 2030 el 100% de los envases de plástico, tiene que ser reciclable de manera rentable. Se propone además, que 10 millones de toneladas de este material reciclado, se conviertan en nuevos productos para el 2025 (Circular Plastics Alliance). Mejorar la calidad del reciclaje, frenar la producción de basura, impulsar la inversión e innovación hacia soluciones circulares y aprovechar las acciones globales.

La prohibición de los plásticos de un sólo uso (vasos, platos, pajitas...) ya está en marcha, por lo que aumentar las tasas de reciclaje y reutilización es el siguiente paso indispensable. "¿Andamos?"

Por último, no podemos olvidar que más allá de la innovación, de la tecnología y la ciencia, está en manos de la población un consumo responsable, un proceso complejo que implica desde los ciudadanos de a pie, pasando por fabricantes hasta política nacional y mundial...Al fin y al cabo deberíamos crear una cooperación multisectorial en pro de una transición ecológica para que exista la mejor versión de los posibles futuros.

 

 

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